martes, 2 de septiembre de 2014


 REPTILES Y ANFIBIOS
La poca diversidad de fauna propia de los páramos se debe a que ésta tiene que desarrollar adaptaciones especiales para soportar el frío, la sequedad del aire y la disminución del oxígeno.
Los anfibios y los reptiles son ectodérmicos  no producen cantidades significativas de calor endógeno  y debido a su reducido costo energético de manutención, son considerados sistemas de baja energía, que exhiben tasas metabólicas bajas y alta eficiencia en la conversión de energía. En el páramo se deben adaptar a temperaturas críticas, pero por su forma y tamaño tienen acceso a una gran variedad de microhábitats, donde se presentan condiciones más favorables de temperatura. Por esta razón suelen encontrarse debajo de las rocas, grietas, axilas de las hojas de las plantas en roseta y en la biomasa muerta de los frailejones.
Los reptiles tienden a regular su temperatura corporal utilizando fuentes externas de calor. Para desarrollar su actividad, deben mantenerse por encima de los 30°C, por lo que invierten considerables cantidades de tiempo en el aprovechamiento de la radiación solar directa y en el desplazamiento entre las zonas con iluminación intensa.
A diferencia de los reptiles, los anfibios evitan el sobrecalentamiento. La mayoría de estas especies acepta pasivamente las fluctuaciones térmicas o limita su actividad si las condiciones ambientales dejan de ser apropiadas; hay especies heliotérmicas  se exponen al sol para aumentar la temperatura corporal , que producen compuestos en la piel, de carácter seroso, para disminuir la pérdida de agua; otras se termorregulan desplazándose bajo las rocas en días soleados y en los fríos se mantienen entre la vegetación, bajo los gruesos colchones de musgo o en la hojarasca, lugares que tienen temperaturas superiores a la del medio. Otra característica que facilita la vida de los anfibios es su tasa metabólica relativamente baja; la poca energía utilizada en su ciclo vital les ha permitido habitar en todos los lugares de la Tierra, con excepción de las zonas polares.
El grupo de anfibios que habita el páramo ha desarrollado una gran plasticidad evolutiva, propia de su fisiología termal y metabólica, que les permite desarrollar actividades a temperaturas bajas; la rana HYLA LABIALIS, a los 3.500 msnm, puede nadar en aguas que tengan entre 5 y 30°C. Otra característica sorprendente de varios anfibios del páramo es su capacidad para croar intensamente a bajas temperaturas, puesto que esta actividad demanda grandes inversiones de energía. Tales adaptaciones han evolucionado de manera independiente en las diferentes familias, por lo que existe mayor diversidad de anfibios que de reptiles en los páramos.




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